El entrenamiento de la musculatura y el calzado adecuado puede ser la diferencia entre una gran forma de correr y lesiones.

Es una escena que a todos nos puede resultar familiar : Un corredor comienza con su programa de entrenamiento y alrededor de un mes más tarde aparece una punzada en una rodilla . El corredor se detiene, descansa y al momento continua corriendo. Unos pocos metros más o durante un largo tiempo .Después del entrenamiento el corredor esta en el sofá con una bolsa de hielo en la rodilla. ¿Cuáles son las posibilidades de que esto suceda ? La respuesta no esta muy clara: Los estudios sugieren que tan sólo el 19 por ciento o hasta un 79 por ciento de los corredores  pasan por alto estos avisos que el cuerpo les da incluso  varias veces.

La buena noticia: es que los investigadores están a la caza de una solución para prevenir una lesión, tal vez con más fervor que nunca, en parte gracias a la liberación que supuso el libro Born to Run en 2009. A partir de aquí se puso de relieve el debate sobre la causa de las lesiones. ¿Es la forma en que entrenamos? ¿Los zapatos que usamos? ¿Por que estamos sentados todo el día? ¿O seguimos repitiendo los errores de entrenamiento: grandes saltos en el kilometraje; correr la misma ruta de 10 km , en el mismo lado de la carretera, semana tras semana?

La verdadera causa es todo lo anterior. Las lesiones y la prevención de lesiones tiene un carácter multifacético.
“¿Cuál es la razón por la que la prevención de lesiones es tan difícil?.”

“Una combinación de cosas, por ejemplo, un problema anatómico más un error de entrenamiento y los zapatos equivocados, puede sumar a la lesión”, dice Joseph Hamill, Ph.D., un biomecánico de la Universidad de Massachusetts, Amherst. Además, cada corredor es un rompecabezas, con una anatomía diferente y con su propia historia de lesiones, dice Anthony Lucas, MD, director de RunSafe en la Universidad de California en San Francisco. Pero en la última década, la ciencia corriente ha cambiado su enfoque de tratamiento para la prevención de lesiones. Los científicos están estudiando los corredores ilesos para descifrar quién se hace daño, quien no lo hace, y por qué.

La mayoría de los expertos coinciden en que para prevenir el riesgo de lesiones menores, no necesitamos una varita mágica, pero si una combinación de los siguientes elementos: un cuerpo fuerte, en buena forma, y las zapatillas adecuadas. Todo esto adapatado a un plan de entrenamiento que se adecue a cada individuo.

También la realización de un estudio biomecánico donde por supuesto podemos encontrar el ritmo de marcha adecuado y aconsejaros que tipo de zapatilla deportiva utilizar para vuestros entrenamientos así como si necesitáis algún tipo de corrección que requiera de ortesis plantares.

Fuente RunnersworldUK

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